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sábado 25 junio 2022
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El cuento de Alberto Fernández al pueblo argentino desde el Congreso de la Nación

A través de un informe, Comunidad Organizada hizo un análisis del discurso del presidente Fernández.

En el rol de presidente, el Sr. Alberto Fernández se refirió en principio a que la inequidad de la Argentina recién se vio reflejada a partir de la pandemia. Esto significa ni más ni menos que ocultar lo más tremendo   que hoy padece la Argentina, con la cantidad de personas en situación de pobreza e indigencia, miles y miles de niños, niñas y jóvenes en el sufrimiento por falta de alimentación adecuada y la dignidad del trabajo de sus propios progenitores así como la pérdida en una gran cantidad de casos de la educación para su desarrollo y el pensamiento crítico necesario en una ciudadanía activa.

Habló de la pandemia. Pero ni siquiera una expresión no ya de retractación o perdón, sino de admitir que mientras el pueblo estaba sumido en un terrible dolor, ellos se ponían las vacunas,   con el encierro de todo el pueblo estaban en una fiesta- burla en el mismo ámbito del pueblo que debe ser la vivienda del presidente y así mismo inoculando al pueblo argentino la vacuna del amigo de ellos Putin, desechando en ese momento otras vacunas que ya estaban incluso aprobadas por los organismos de salud del mundo entero. Demoraron más de un año en traer otras vacunas, entre ella la Pfizer por los devaneos pseudo ideológicos de la facción que él mismo integra.

Se refirió a la inflación. Pero dijo que era por remarcar; como si ese fuese la causa determinante de la inflación y no uno de las graves consecuencias de su incumplimiento también al pueblo argentino cuando asumió sus funciones diciendo que iba a “derrotar a la inflación y que iba en forma inmediata a aumentar el 20% todos los sueldos y las jubilaciones de la Argentina”.

También se refirió al agro. Fundamental para el desarrollo, pero tampoco señaló el acoso a ese sector socio económico fundamental con el levantamiento de los impuestos, retenciones, persecuciones, en algunos casos usurpaciones de propiedad privada y del cierre a las exportaciones generando un efecto perjudicial para el pueblo argentino en su acceso al consumo de carne vacuna.

Dijo que un verdadero Estado debe ser capaz de proteger a toda su población, linda frase del discurso político tradicional en Argentina, que ni más ni menos se aleja de la verdad y la realidad y admitir que él no está cumpliendo con ese verdadero Estado en donde aumentan en el país todos los casos de inseguridad que impactan en los más débiles que son los/as niños/as y en los más pobres de la Argentina principalmente.

Al hablar de la deuda externa Argentina, dijo tener convicciones inconmovibles y que ha llegado a un acuerdo pero aclaró incluso, que el mismo acuerdo al que habría llegado con el Fondo Monetario Internacional no resuelve el problema de la deuda externa. Es decir como dice el argentino clásico y genuino de barrio, tiró la pelota para adelante sin solucionar nada.

Pidió que lo acompañe en aprobar ese acuerdo y cuando la misma facción que lo puso de candidato y que también tiene dominado o sojuzgado a lo que queda del partido justicialista, ni siquiera confían en el habiendo ya anunciado que no lo van a acompañar.

En ningún momento señaló que van a reducir el gasto público, dejando de apretar al sector que trabaja y produce en Argentina con impuestos y el más tremendo que es la inflación, en la cual no se refirió en ningún momento que es lo que tratarían de hacer para reducirlo.

Habló de la unidad y que hay que concluir con la polarización política y no hizo más que incitarla en el mismo ámbito donde decía esas palabras en el Congreso. Típico discurso político argentino decir algo para generar un efecto contrario.

Por último, en una frase dijo que admitía la inseguridad existente pero tratando de desembarazarse totalmente de esa obligación incumplida que genera un inmenso sufrimiento en todo el pueblo argentino. Dijo que todo ello era por un Poder Judicial que no funcionaba. No dijo absolutamente nada de cómo dejaron de combatir el narcotráfico, como entregan al pueblo y a los/as niños/as al consumo de drogas con una indicación de cómo drogarse para que les haga menos daño, en definitiva, de cómo seguir usando al Estado para promocionar lo que vende el narcotráfico sin ningún plan de prevención tanto a nivel familiar, educativo ni tampoco una sola expresión respecto a que el sistema de salud público que   debe cobijar, asistir y rehabilitar a los/as consumidores de drogas.

Se refirió al cannabis medicinal para generar según él 10 mil puestos de trabajo. Pero son muchos más los consumidores de marihuana en la Argentina y los que integran la misma facción política de él usan falsamente al cannabis medicinal para promover el consumo de marihuana y así de otras tantas drogas, con lo cual están evidenciando una vez más la relación indiscutida de la corrupción política con el narcotráfico.

No pidió disculpas al pueblo argentino ni al mundo de haberle ofrecido a Putin, al que ya indudablemente es considerado por la comunidad democrática y de los Derechos Humanos del mundo como un genocida, que Rusia entre a América Latina por la puerta de Argentina. Fernández tendría que haberse disculpado al pueblo y ante la comunidad del mundo entero. Como si todo esto el mismo admitiera que fuese un cuento, termina su discurso preparado recordando a uno de los mayores cuentistas del mundo Charles Dickens de los cuentos de ficción, con la salvedad que Dickens fue uno de los mayores cuentistas de la historia universal, y todos los sabían y lo leían, pero este Alberto Fernández lo trata de imitar desde la ubicación de presidente de un país.-

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