El procedimiento se realizó en una vivienda del barrio Ranqueles, en General Pico, por orden de la Justicia.
El hecho ocurrió el 7 de septiembre, cuando el menor estaba en la vereda y fue sorprendido por el animal. La denuncia fue presentada por su madre el 22 de septiembre, con un certificado médico.
Cuando fueron a buscar al perro, estaba suelto en la calle y presentaba un comportamiento agresivo. Debió ser controlado y un veterinario le aplicó un tranquilizante para poder trasladarlo.
El dogo quedó alojado en la canilera municipal. La causa, a cargo del fiscal Guillermo Komarofky, investiga a integrantes de la familia propietaria por lesiones leves culposas.

