• 17/06/2024 15:05

El Senado y Diputados realizaron solamente cinco sesiones para aprobar proyectos en el primer semestre

Jul 27, 2023

El 2023 se encamina a ser uno de los años con menos reuniones en el recinto. El jefe de Gabinete se presentó en tres oportunidades. La Cámara alta fracasó en dos convocatorias. Con las elecciones presidenciales por delante se hace difícil pensar que vaya a superarse el nivel de actividad registrado hasta ahora.
Bajísima actividad dentro del recinto registraron ambas cámaras del Congreso en lo que va de 2023. A lo largo de este primer semestre, sin dudas, los peores números se los llevó el Senado, donde se realizó una sola reunión para tratar proyectos, un número casi imposible de igualar en comparación con períodos anteriores. Por su parte, la Cámara de Diputados debatió y aprobó iniciativas en cuatro ocasiones. Es decir, en total hubo cinco sesiones en las que se votaron leyes o medias sanciones.

En lo que respecta a la Cámara alta, presidida por Cristina Kirchner, el peor golpe para el oficialismo lo representó el hecho de haber perdido la mayoría -como interbloque- con la salida de cuatro miembros. Desde ese momento, se quedó sin la posibilidad de alcanzar el quórum solo con sus aliados fieles y manejar el temario. Por eso, la primera etapa del año estuvo atravesada por acusaciones cruzadas con la oposición y se le hizo bastante cuesta arriba al Frente de Todos imponer su agenda, tal como estaba acostumbrado.
En el caso de Diputados, Juntos por el Cambio arrancó el año con la negativa de dar quórum mientras permaneciera el proceso de juicio político contra los jueces de la Corte Suprema de Justicia, lo único que, desde que arrancó en enero, el oficialismo mantuvo en plena actividad. Sin embargo, las negociaciones resultaron un poco más fructíferas y se fueron encontrando temarios acordados que permitieron, al menos, concretar un par de reuniones más. Además, en el caso de la Cámara baja, las comisiones tuvieron un ritmo importante, al contrario del Senado, donde recién se pusieron en marcha -y con poca frecuencia- en mayo.

Comparación con años presidenciales anteriores

Se sabe que en años de elecciones, mucho más presidenciales, la tarea parlamentaria merma. A esa situación se suma la paridad de fuerzas que se presenta en ambas cámaras, lo que hace muy complicado poner a funcionar el recinto sin consensos y acuerdos, algo costoso a medida que se incrementa la pelea electoral. En ese sentido es que se hace difícil pensar que vaya a superarse el nivel de actividad registrado hasta ahora en la segunda parte de 2023.

Pero además de que los comicios nacionales marcarán el segundo semestre, los primeros meses del año estuvieron también atravesados por elecciones en varias provincias, pues la mayoría desdobló. Y tuvieron como protagonistas a numerosos legisladores. Otro motivo de lo engorroso que resultó hacer coincidir las fechas para que pudieran estar en sus bancas.

Más allá de las razones que se podrían alegar, en comparación con el año pasado, a esta altura en 2022 ya se habían desarrollado 11 sesiones entre la Cámara de Diputados y el Senado, cinco en el primer caso y seis, en el segundo (contabilizando una sesión informativa).

Pero vayamos a los últimos años con elecciones presidenciales, y siempre en referencia al primer semestre: entre extraordinarias, ordinarias, especiales e informativas, en 2019 el Senado registró 4 y Diputados 5; en 2015, el Senado marcó 4, misma cantidad que la Cámara baja; mientras que en 2011 los senadores sesionaron 7 veces y los diputados 4.

Incluso en 2020, cuando irrumpió la pandemia y a partir de mayo de ese año el Congreso implementó por primera vez en su historia el trabajo telemático, la Cámara de Diputados realizó hasta junio -inclusive- 5 sesiones y el Senado 10.

Un Senado con el oficialismo golpeado

Con la flamante conformación del bloque Unidad Federal, se realizó el 23 de febrero la sesión preparatoria de todos los años en el Senado, que duró alrededor de 20 minutos y durante la cual se ratificaron a las autoridades del cuerpo. Pese a los 28 temas que el Poder Ejecutivo había trazado para las extraordinarias, la Cámara alta no trató ninguno durante el verano.

Luego de varios idas y vueltas por distintos pedidos realizados en la previa, el 30 de marzo el Senado inició una sesión con la presencia de 70 senadores y un amplio temario a tratar. Pero, una hora después de iniciada, la reunión se cayó cuando la oposición comenzó a retirarse de sus bancas. Fue la primera demostración de fuerza que tuvieron Juntos por el Cambio y Unidad Federal ante el oficialismo. A propósito de las diferencias en los proyectos a tratar que habían solicitado desde cada espacio, el radical Alfredo Cornejo pidió que solo se debatieran un conjunto de pliegos y la Ley Lucio, postergando el resto del temario, donde estaba la Ley de Alcohol Cero, para 15 días después. Desde el Frente de Todos, el jefe del interbloque, José Mayans, respondió que ellos mantendrían su convocatoria y para cambiar el orden había que votarlo con los dos tercios. La discusión devino en un desmadre ante los ojos de invitados en los palcos y la sesión se frustró.

Finalmente, oficialismo y oposición alcanzaron un acuerdo para abrir el recinto el 13 de abril, en lo que fue la primera sesión para tratar temas en cinco meses -pues no se sesionaba desde el 16 de noviembre de 2022- y la que representaría la única para aprobar proyectos en lo que fue, como decimos, el primer semestre de este año.

Ese día se aprobaron pliegos judiciales para Santa Fe y Córdoba -las únicas provincias que la oposición quiso incluir-; se sancionaron las leyes de Alcohol Cero, Fortalecimiento de la Justicia Federal de Santa Fe, Promoción y Desarrollo de la Enfermería, reconocimiento de la Lengua de Señas en todo el país, ampliación y jerarquización del Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas, modificación en la renovación del Certificado Único de Discapacidad y la Ley Lucio. Además, se devolvió con cambios a Diputados un proyecto sobre exención en Ganancias en concepto de guardias para personal de la salud y se dio media sanción a la iniciativa para eliminar el trámite de fe de vida para jubilados y pensionados. Este día también fue el retorno de la vicepresidenta Cristina Kirchner al recinto, donde no presidía una sesión desde el 1ro. de septiembre de 2022, cuando sufrió el intento de magnicidio en la puerta de su departamento en Recoleta.

Si se contabiliza la visita del 11 de mayo del jefe de Gabinete, Agustín Rossi, se puede decir que el Senado tuvo dos sesiones en los primeros seis meses del año. El santafesino dio su informe de gestión en la Cámara alta pocas horas después del fallo de la Corte Suprema que había suspendido las elecciones en Tucumán y San Juan. Previsiblemente se refirió a ello y, además, cargó contra el Poder Judicial. “A 40 años del funcionamiento de la democracia, de las peores instituciones que funcionan está la Justicia. Es un poder que no funciona”, expresó y sumó que se dio la “aparición del partido judicial” integrado por “una serie de fiscales y jueces que han cooptado gran parte del funcionamiento del Poder Judicial en Argentina y que actúan como partido, no imparten justicia”.

Con el particular interés de aprobar 75 pliegos judiciales, entre ellos el de la camarista Ana María Figueroa, el oficialismo convocó a una sesión el 12 de julio. El temario incluía los proyectos con media sanción sobre pubertad precoz, muerte perinatal y entrada y salida de tropas militares. También un proyecto sobre fluoración de la sal para consumo humano y otro que propone la creación del Programa Nacional Libros para Aprender.

El Frente de Todos esperaba alcanzar el quórum con sus tres habituales aliados, más tres de sus excompañeros de Unidad Federal, pero le fallaron dos a último momento. Uno fue el entrerriano Edgardo Kueider, que mantuvo su negativa a bajar porque el día anterior no se había avanzado en comisiones con el dictamen sobre un tema por el cual viene insistiendo desde antes de abandonar el bloque: la reducción de tarifas eléctricas en todo el país. El otro fue el jujeño Guillermo Snopek, molesto porque no se había podido conformar la Comisión de Asuntos Constitucionales, donde iba a buscar tratar el proyecto de intervención del Poder Judicial de su provincia, y por una disputa en la interna de Unión por la Patria -donde compite como precandidato- contra la lista de La Cámpora.

Mientras senadores del oficialismo se expresaban en minoría dentro del recinto, fustigando a la oposición, los integrantes de Juntos por el Cambio daban declaraciones en los pasillos del Palacio. “Ha quedado claro que el Frente de Todos no tuvo quórum. Nosotros como interbloque de Juntos por el Cambio tenemos el objetivo de bloquear algunas designaciones de jueces, en particular de la jueza Figueroa, que hay una pretensión de Cristina Fernández de Kirchner de postergar su estadía en la Cámara (de Casación)”, admitió el jefe de la bancada, Alfredo Cornejo, y se jactó: “Hoy hemos logrado que no se obtenga quórum. Creemos haber tenido un éxito al lograr que no se tenga sesión”.

El balance en Diputados

Un día antes de la Asamblea Legislativa para recibir al presidente Alberto Fernández, la Cámara de Diputados realizó una sesión extraordinaria en la que se sancionó el Plan de Pago de Deuda Previsional. Para su aprobación, el oficialismo contó con el apoyo de aliados, bloques federales y la izquierda. También se votó la Ley de Digitalización de Historias Clínicas.

Un mes después, el 28 de marzo, ya en período ordinario, la Cámara baja sesionó para dar media sanción al proyecto de fortalecimiento de la justicia federal santafesina y al de “Mono-Tech”, un régimen de monotributo especial para contribuyentes que ganan en dólares. Por otra parte, se votó una modificación de la Ley de Sangre Humana y la creación del Parque Nacional Laguna El Palmar, en Chaco.

Al día siguiente, Agustín Rossi, experimentado conocer del ámbito parlamentario, hizo su debut como jefe de Gabinete. En un discurso muy político, el funcionario reprochó a la oposición no haber sido “más contundente” en el repudio al atentado contra Cristina Kirchner, se refirió a la situación de Rosario -por esas horas en la agenda mediática- y defendió el canje de bonos en dólares por títulos en pesos de los organismos públicos, mediante dos DNU.

Bajo el objetivo de al menos realizar una sesión por mes, planteada desde las autoridades del bloque oficialista, el 19 de abril la Cámara de Diputados sesionó nuevamente. El tema central fue la reforma en la normativa de combate del lavado de activos, una tema que parecía iba a salir con amplio acompañamiento, pero finalmente no sucedió. Pese al rechazo de la mayoría de la oposición, el Frente de Todos con aliados le pudo dar media sanción.

El temario incluyó, además, la Ley de Contención y Acompañamiento a personas que reciben un diagnóstico de trisonomía 21/síndrome de Down, para su hijo en gestación o recién nacido; la iniciativa sobre creación del programa de pubertad precoz; el proyecto para jerarquizar el Programa de Respaldo a Estudiantes de Argentina (Progresar); la autorización de entrada y salida de tropas militares; un acuerdo internacional y la declaración de monumento nacional de la especie águila harpía. Finalmente se dio sanción al proyecto sobre personal de la salud e impuesto a las Ganancias.
Marcado por varias elecciones provinciales, mayo no fue un mes con sesiones. El recinto se volvió a abrir el 13 de junio para un nuevo informe de Rossi. De esta manera, hubo dos sesiones informativas que, sumadas a las cuatro donde se debatieron temas, dan un resultado de seis durante la primera parte del año. En esa ocasión, previo al cierre de listas, el jefe de Gabinete pronosticó un panorama alentador para el país en los próximos años y afirmó que ya en 2024 “las reservas van a ser mucho más favorables”. “Descreo de aquellos que dicen que si ganan las elecciones lo que tienen que hacer es una devaluación brusca para duplicar la inflación, duplicar la pobreza, duplicar la indigencia. No va a ser necesario, porque las condiciones estructurales de la economía argentina son claramente favorables para los años siguientes”, dijo.

Una vez ya confirmadas todas las precandidaturas para las PASO, la Cámara baja volvió a sesionar el 5 de julio. Con Juntos por el Cambio dividido, se dio media sanción a un proyecto para aliviar la situación de los tomadores de créditos UVA. Por otra parte, se aprobó una iniciativa sobre refinanciación de la deuda de las provincias con ENOHSA, otra sobre un régimen de promoción de la producción orgánica, la incorporación de la violencia digital a la Ley 26.485 -inspirada en la “Ley Olimpia” de México-, y un proyecto de profesionalización de los acompañantes terapéuticos.

Los diputados también trataron la derogación de una ley centenaria que prohibía el trabajo de mujeres en ciertas actividades, la aprobación de cargos de cónsules y vicecónsules, un acuerdo internacional sobre transporte aéreo, la declaración de Monumento Histórico Nacional al Parque de la Constitución Nacional, y dieron sanción definitiva a la eliminación del trámite de fe de vida. Este último tema ingresó junto a un paquete que se votó sin debate, e incluyó una declaración del 18 de julio como Día de Duelo Nacional, en homenaje a las víctimas del atentado a la AMIA, entre otros.

En la última sesión, la oposición logró poner al oficialismo contra las cuerdas en un tema que lleva más de un año sin resolución: la reforma de la Ley de Alquileres. Sabiendo que no contaban con los dos tercios, desde Juntos por el Cambio pidieron incorporar sobre tablas un proyecto de derogación de la Ley 27.551. Luego de resultar rechazado en votación, pidieron entonces convocar a una sesión para tratar “los proyectos y dictámenes con estado parlamentario”. Diez jefes de la oposición firmaron el pedido. La cita quedó programada para el 23 de agosto, después de las PASO.

Por Melisa Jofré