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Quién es Leda, la mujer que afirman que cura con imposición de manos en la Catedral de Rosario

Sep 6, 2023

Cada martes, un grupo de personas se reúne en la Catedral de Rosario con un objetivo: recibir una bendición divina de Leda Bergonzi.

Hace nueve años, Bergonzi, una mujer de 44 años originaria de Rosario, obtuvo los dones espirituales de liberación y sanación por parte de la Iglesia Católica. Aunque no es una sacerdotisa en el sentido convencional y nunca emitió votos religiosos, su influencia espiritual, según sus seguidores, es indiscutible.

En su día a día, la mujer no se viste con túnicas ni velos, sólo con jeans y blusas blancas. Tiene un trabajo, un esposo, cinco hijos y una nieta.

“Dios sana. Yo simplemente soy igual que todos ustedes. Dios primero me rescató a mí y hoy yo salgo a donarme por él, pero creo que puede pasarle a cualquiera”, sostuvo Bergonzi.

“Me parece que lo más importante es poder comunicarle a la gente que Dios está en medio nuestro”, agregó la mujer, a quien también llaman “la sanadora”.

QUÉ HACE LEDA EN SUS ENCUENTROS
Leda tiene un grupo de oración llamado Soplo de Dios Viviente, con el que comparte misas de sanación.

Cientos de fieles esperan pacientemente su turno para ser tocados por ella, buscando curación física y espiritual. Previo a la imposición de manos, Bergonzi ora y habla en distintas lenguas.

Sus seguidores afirman que sintieron alivio y sanación a través de su intervención divina. Un hombre contó que fue al encuentro de Leda porque había perdido la vista de un ojo. Para su sorpresa, cuando la mujer le hizo imposición de manos, inmediatamente comenzó a lagrimear. “Es increíble lo que pasó”, aseguró.

Una de las entrevistadas detalló que los encuentros son “como estar en manos de Dios, yo lo siento así. Me dio un mensaje hermoso. Me sanó”.

Cuando les preguntaron a los fieles qué sentían cuando estaban frente a ella, en su mayoría, los entrevistados coincidieron en que era un momento único y en que se quedaban completamente paralizados y asombrados.

“Es un antes y un después. Se siente en el pecho, en el corazón”, concluyó otro de sus seguidores.